Mad world

good use of the media III

Para los que buscamos convertir el papel en un grito inmóvil, conseguir el mismo objetivo subiendo los decibelios es casi un sueño. Y conseguir un auditorio pendiente y entregado, atento a nuestro mensaje sin mayor distracción que la de la atracción y vergüenza, objetivo inalcanzable.

Por eso, cuando alguien reclama un espacio que es suyo -que es nuestro- para lanzar su mensaje que no es suyo, que no es de todos, pero es del mundo, y lo utiliza para sacudir conciencias debemos compartir su experiencia. A esto, ponle una dosis de impacto visual, una bonita banda sonora y niñxs como protagonistas y estarás creando una historia que tira de las orejas y hace agachar la mirada y a la vez levantar la cabeza.

El arte y los espacios para el arte son nuestros, no de ellos. Y allí hay que decir todo aquello que debe ser dicho. Y si no puede decirse, se canta. Y nace un buen uso de los medios. Lejos de la publicidad convencional, justo en el hemisferio derecho, que atraviesa el globo de sur a norte sin distinciones. Saliéndose de lo convencional y hablando a la cara para despertar a la mosca dormida. Y dará sus frutos. Y será internacional, mundial. Como lo es su mensaje. Antes o después lo será…

La International Children´s Fund tenía su mensaje, y la agencia creativa encontró el canal y el medio. Lo demás, viralidad y sensibilidad. Es curioso que casi tres años después de que esto sucediera en Alemania, todavía siga girando y sacudiendo. Por muchas razones. Por lo que sea. Por su creatividad. Por ponerlo todo al servicio del mensaje, sin convertirse en objeto de sí misma.



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