De ambigramas y gráficas “reversibles”

Me suena a mí que los amigos de la Academia que limpia, fija y da esplendor no recogen este término entre los dignos de aparecer en su diccionario, así que os ahorro la pérdida de tiempo buscando y os cuento.

Hace ya muchos años que llaman mi atención y encienden mi hemisferio derecho logotipos o simplemente palabras con la capacidad de tener más de dos lecturas, y que conste que no hablamos de significados (eso de la polisemia, aquello de la semántica y la semiótica, qué épocas!). De hecho ya los palíndromos me parecían trucos de magia con la escritura y todavía, de vez en cuando, acudo a ellos para ilustrar alguna idea visual de ida y vuelta. No os acordáis de aquello de “dábale arroz a la zorra el abad” o, uno de los buenos, buenos, “oír la rama, amar al río”?

Pues bien, un ambigrama viene a ser una palabra o frase que admite como mínimo una segunda lectura a la que llegamos tras operar de alguna manera con el original. En la mayoría de los casos llegamos a ella tras girar la grafía 180 grados. Palabras que pueden leerse perfectamente por simetría central o, lo que es mejor, cambian significante y significado tras este giro de birlibirloque. Los hay también de simetría horizontal o vertical, que nos desvelan sus trucos frente a un espejo. Tenemos suerte, los ambigramas han estado ahí desde siempre, los ambigramas naturales, al menos desde que oso se escribe así “OSO”. Y el el oso es oso boca arriba y boca abajo. Y él o ella nos “AMA” delante y detrás del espejo…

Casi era lógico y obligado que, en el desarrollo de mi práctica profesional como redactor publicitario y como diseñador gráfico, acudiera a ellos en algún que otro caso. Pero no hay que hacerlo de manera gratuita, por el mero afán de onanismo publicitario. Hay ocasiones en las que el nuevo significado lo cambia todo y explica por sí mismo porqué debemos dar la vuelta al asunto. Ay, qué penilla. Lamento confesar que la mayoría de las veces no suele gustar al cliente la idea de la pieza “reversible”, al menos en mi caso, y entonces nos reunimos hemisferio derecho, orgullo herido y un servidor para conspirar y apurar una stout. Pero hoy he venido aquí a dejar constancia de que esto funciona, obviamente cuando se emplea con planificación, objetivo, concepto y astucia. Os pego más abajo un cartel que me ha llamado poderosamente la atención, con un mensaje firmado por Samaritans of Singapore”.

Samaritans of Singapore es una organización que busca prevenir y alertar sobre posible conductas suicidas y evitar el funesto desenlace. En esta ocasión quieren hacernos ver que DETECTAR LA DEPRESIÓN NO ES FÁCIL, y detrás de algunas sonrisas o palabras amables se esconden la desazón y desesperanza. Para hacerlo, una gráfica sencilla y magistralmente ejecutada en un cartel elegido como uno de los 10 más impactantes del año en campañas sociales. Ahí lo dejo, en crudo. I´m Fine… SavE me. Sencillamente brutal.

ambigramas y gráficas reversibles



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